Introducción
La corrupción es un fenómeno tan antiguo como la civilización misma. Como coach y ensayista, me interesa profundizar en una pregunta que trasciende la mirada superficial: ¿los corruptos nacen con esa predisposición o se hacen corruptos por circunstancias, decisiones y entorno? En este artículo, desde mi rol de formador en liderazgo y programación neurolingüística (PNL), invito a reflexionar desde varias perspectivas —histórica, ética y de liderazgo— con el fin de entender mejor este mal ancestral, escribir como literato crítico y orientar a quienes aspiran a liderar para que no caigan en sus trampas.
Desarrollo – Historias de grandes corruptos a lo largo de la historia
Para explorar esta cuestión, revisemos algunos ejemplos relevantes:
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Suharto (Indonesia): Tras casi 32 años en el poder, fue considerado uno de los líderes más corruptos de la historia moderna. Se le atribuyen pérdidas al Estado de US $15-35 mil millones. Wikipedia+1
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Mobutu Sese Seko (Zaire/Congo): Durante su gobierno, institucionalizó la corrupción como mecanismo de poder. Se estima que utilizó el dinero público para mantener su régimen y clientelas políticas. Wikipedia
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Vladimir Putin (Rusia): En el libro Putin’s Kleptocracy de Karen Dawisha se documenta cómo el poder político fue usado como plataforma de enriquecimiento personal, favoreciendo redes oligárquicas. Wikipedia
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También, estudios e investigaciones sobre corrupción (como los de la editorial Cambridge) señalan que la corrupción no es sólo individual sino sistémica: “la noción de corrupción… florece cuando un régimen político, social o cultural carece de ideales morales firmes”. University of Pennsylvania Press+1
Estas historias muestran que la corrupción puede tener raíces profundas en estructuras de poder, ausencia de controles, cultura de impunidad y promesas de ganancia rápida. Pero ¿esto implica que el corrupto nace con esa predisposición?
¿Se nace corrupto o se hace corrupto?
Desde la PNL y la psicología del liderazgo sabemos que pocos rasgos humanos son fijos completamente al nacer; muchos responden a aprendizaje, contexto y decisiones. En el contexto de la corrupción podemos decir:
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Factores innatos o de carácter: Podría haber una predisposición al egoísmo, la ambición desenfrenada, la falta de empatía o el narcisismo (rasgos de personalidad que estudios en liderazgo identifican como de riesgo).
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Factores adquiridos o contextuales: Cultura organizacional permisiva, ausencia de transparencia o rendición de cuentas, presión de entorno, modelos de liderazgo corruptos, oportunidades tentadoras.
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Interacción entre ambos: Un individuo con cierta predisposición puede, bajo un ambiente corrupto, activar esa tendencia; otro sin predisposición puede “hacerse” corrupto si el entorno lo empuja, lo normaliza o lo recompensa.
En resumen: más que “nacer corrupto”, muchas veces se hace corrupto. La corrupción suele formarse por decisiones conscientes, refuerzos externos, estructuras débiles y modelos éticos deteriorados. Esto nos lleva a la siguiente reflexión: ¿los corruptos pueden también ser considerados líderes?
Un video de Guillermo Bermejo Rojas congresista del Perú¿Los corruptos también son líderes?
Aquí necesitamos distinguir dos tipos de liderazgo para reflejar la complejidad:
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Liderazgo autoritario-transaccional: Este tipo de liderazgo utiliza la oferta de recompensa o el miedo como mecanismo. Aquí un corrupto puede ejercer liderazgo: controla recursos, administra favores, recompensa la lealtad, castiga la disidencia. En ese sentido, el corrupto sí “lidera” en su círculo, pero es un liderazgo que se basa en la dominación y la manipulación.
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Liderazgo transformacional-ético: Este es el modelo que yo defiendo como coach, basado en valores, integridad, visión compartida, empoderamiento de otros y desarrollo mutuo. En este tipo de liderazgo, la corrupción no tiene cabida porque contradice sus principios de transparencia y servicio.
Por tanto, sí: un corrupto puede ser un líder, pero es un tipo de liderazgo que está viciado, que funciona para él/ella, pero no para el bien común. Y ese liderazgo corrupto está condenado a debilitarse con el tiempo, porque carece de legitimidad moral y social.
Conclusión
La pregunta “¿se nace o se hace corrupto?” no admite una respuesta simplista. Lo más plausibles es que la corrupción se haga: se construye mediante contexto, elección y refuerzo. Y cuando un individuo entra en un sistema permisivo, puede convertirse en un “líder corrupto”, dominador y extractivo, en contraposición al líder ético y transformador que necesitamos. Como literato ensayista, crítico de la realidad y coach especializado en PNL, mi llamado es claro: si aspiras a liderar, hazlo desde la integridad, la transparencia y el servicio, para que no caigas tú también en la trampa ancestral del liderazgo corrupto.
Si quieres profundizar aún más en este tema y en cómo formar un liderazgo consciente, te invito a adquirir mi libro completo en Amazon: https://www.amazon.es/dp/B0DP5QWYSR
Saludos cordiales,
Hugo Rojas
(Líder, Coach, Comunicador)
https://www.facebook.com/hrojasmeza/
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