(Reflexión inspirada en Mujeres, Independencia y Realidad)
Introducción
La comunicación y el liderazgo empiezan en casa. Antes de dirigir equipos, proyectos o comunidades, aprendemos —o dejamos de aprender— a liderar nuestra propia vida a través de la educación emocional que recibimos en la infancia. Sin embargo, en Latinoamérica, un problema silencioso está moldeando generaciones enteras: el progresivo desplazamiento del padre en la crianza.
Tal como se plantea en Mujeres, Independencia y Realidad, nuestra sociedad atraviesa una crisis de comprensión, de roles y de propósito. Uno de los fenómenos más determinantes —pero menos discutidos desde una perspectiva de liderazgo familiar— es la creciente ausencia de los padres en la formación de sus hijos. La pregunta es inevitable: ¿qué está pasando con el rol del padre y cómo afecta esto a la sociedad que estamos construyendo?
¿Cómo impacta la presencia —o ausencia— del padre en la construcción emocional, social y moral de los hijos, y qué responsabilidad asumimos como hombres al preguntarnos “por qué y para qué soy padre”?
El archivo adjunto destaca un punto crucial: la comprensión es una calle de doble sentido. Padres y madres no cumplen roles competitivos, sino complementarios. Sin embargo, la tendencia actual a formar familias donde la figura paterna se desvanece o es reemplazada por los abuelos maternos está generando vacíos profundos. (ver video) basada en la pelicula
1. La importancia de “saber por qué y para qué soy padre”
Ser padre no es un título biológico. Es un rol que exige propósito. El liderazgo paternal implica:
Cuando un padre no se pregunta por qué y para qué cumple ese rol, la crianza se vuelve improvisada… o inexistente.
2. Cuando la crianza recae solo en la madre o en los abuelos maternos
No se trata de culpas. Se trata de consecuencias sociales y emocionales. La ausencia del padre —física, emocional o psicológica— genera:
- Dificultad para comprender la autoridad y los límites.
- Modelos de apego inestables.
- Tendencia a la deserción escolar.
- Construcción deficiente de la identidad masculina.
- Sobrecarga emocional en la madre.
- Miedo al compromiso afectivo en los hijos.
3. El liderazgo paterno: un acto de presencia, no de perfección
Los hijos no necesitan padres perfectos. Necesitan padres presentes. Un padre que guía, escucha, protege, orienta y corrige desde el amor fortalece el tejido emocional de una sociedad entera. Un padre ausente deja un vacío que ninguna institución, por más noble que sea, puede llenar.
Conclusión
El liderazgo, cuando se piensa desde su raíz, empieza en la familia. La ausencia del padre no es solo una realidad doméstica: es un fenómeno que está moldeando la estructura de nuestras comunidades, nuestra cultura y nuestra sociedad.
Si queremos reconstruir el tejido emocional y social de Latinoamérica, debemos volver a formular la pregunta fundamental:
¿Por qué y para qué soy padre?
Responderla con honestidad y responsabilidad es un acto de liderazgo personal, familiar y social.
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@HugoRojas

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