La desnutrición que no se ve: tres décadas de promesas y un aula que sigue vacía
Por Hugo Rojas – Profesor y Coach en PNL
En un aula de paredes sin pintar, un niño levanta la mano con timidez.
No pregunta por la tarea, pregunta si puede llevarse el resto del pan del desayuno escolar.
Así empieza la jornada en muchas escuelas rurales del Perú.
Ahí donde el hambre no siempre es de pan, sino de esperanza.
Ahí donde la educación sigue siendo un privilegio, no un derecho.
Durante las tres últimas décadas, se han anunciado reformas, planes, nuevas metodologías y currículos “modernos”. Pero cuando bajamos al terreno, cuando caminamos entre el polvo y la lluvia de las comunidades rurales, nos encontramos con la misma escena: niños con frío, maestros desmotivados y aulas sin conexión con la vida real.
Los resultados de comprensión lectora y razonamiento matemático apenas superan el 30%. Y, sin embargo, seguimos celebrando logros que, aunque reales, parecen gotas en un desierto.
📉 Tres décadas de reformas con hambre de resultados
La educación rural peruana ha sido víctima de una buena intención mal ejecutada.
Se planifica desde Lima, pero se enseña en los Andes y en la Amazonía, donde la cultura, el lenguaje y las condiciones son radicalmente distintas.
Las cifras del Ministerio de Educación muestran un ligero avance en cobertura, pero la calidad sigue rezagada. Y lo más preocupante: la motivación del estudiante rural se desploma antes de llegar a la adolescencia.
El problema no es solo pedagógico: es cultural y estructural.
Un maestro rural enfrenta el aislamiento, la rotación constante, el bajo reconocimiento y una carga emocional que pocos pueden sostener.
Mientras tanto, sus alumnos se debaten entre ayudar en la chacra o caminar kilómetros para llegar a una escuela que no les enseña a entender su propio mundo.
🌱 La raíz del problema: una educación sin sentido
La educación en el campo sigue siendo un discurso ajeno.
Los textos escolares hablan de fábricas, ciudades y profesiones que los alumnos nunca verán.
Nadie les enseña a convertir su entorno en una oportunidad, ni a comprender que la tecnología y la agricultura pueden coexistir.
Educar no es llenar cabezas; es encender propósitos.
Y eso requiere empatía, comunicación y presencia.
Porque una mente que no se siente escuchada, deja de aprender.
Y un maestro sin esperanza, deja de enseñar
Un video de ILAD. (Todos los derechos a su autor)
Brotes de esperanza
Sería injusto decir que todo está perdido.
El Perú ha avanzado en conectividad, alimentación escolar y formación docente.
Pero los cambios verdaderos están germinando en el terreno, en proyectos pequeños, locales, humanos.
En comunidades del Alto Mayo, por ejemplo, he comprobado que cuando un maestro se involucra desde el corazón, el aula cambia.
Cuando se enseña con comprensión, con comunicación efectiva y con herramientas como la Programación Neurolingüística (PNL), los alumnos despiertan.
Dejan de repetir y empiezan a razonar.
Dejan de obedecer y empiezan a soñar.
He visto jóvenes rurales construir robots con materiales reciclados, aprender sobre Smart Farming, o descubrir que pueden liderar sin gritar.
Ahí entendí que la educación cambia cuando alguien cree en ellos antes que ellos mismos.
El Perú necesita una educación rural que no sea copia, sino creación.
Una educación que parta del suelo donde los niños pisan, de su cultura, su acento, su historia y su potencial.
Que enseñe a usar la tecnología sin perder las raíces, que promueva la innovación sin borrar la identidad.
Si el Estado invirtiera en el talento rural con la misma fe con la que un campesino siembra su semilla, el país florecería entero.
Porque no hay progreso sin educación, y no hay educación sin emoción.
El hambre que más duele no es la del cuerpo, sino la del alma.
Y la única forma de saciarla es enseñando a pensar, a sentir y a creer que el conocimiento puede transformar su destino.
Hugo Rojas
Profesor y Coach en PNL
Autor de El Germen de la Corrupción: https://www.amazon.com/dp/B0DP5QWYSR
Newsletter: Comunicación y Liderazgo | Blog: hugorojascomunicador.blogspot.com


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